Más de un 96% de los españoles que estaba fuera de España en las pasadas elecciones autonómicas se quedaron sin votar.

El registro para inscribirse y ejercer el derecho a sufragio cerrará de nuevo y sin aviso institucional hoy 31 de julio, de lo que se desprende que la votación para elegir un nuevo Gobierno se celebrará, por ley, como muy tarde el próximo 20 de diciembre.

El tipo de voto de la gente que se ha tenido que ir fuera por obligación “es un voto de castigo, por eso se le ponen tantos problemas” dice una responsable de la administración Española en el Extranjero.

Al no tener información institucional, los componentes de la organización echan cuentas para saber cuándo realizar los trámites a través de una “calculadora de plazos” que han creado ellos mismos.

“Nos ponen pegas continuamente para inscribirnos en los consulados y para demandar el voto rogado, y cuando crees que ya lo tienes todo, hay veces que las papeletas no llegan a casa”.

Las múltiples irregularidades cometidas por la Administración impiden el derecho fundamental en democracia más básico: votar.

Una cuestión que podría solucionarse apostando por un modelo similar al británico, donde todo se puede hacer de manera online. En este sentido, tanto el PP como el PSOE aprobaron la reforma de la ley electoral de 2011, que introdujo el voto rogado, y desde 2013 el partido de Mariano Rajoy lleva rechazando la reforma del voto exterior.
Datos de Marea Granate sobre las dificultades que viven los emigrantes españoles para poder votar / MareaGranate
Muchas personas se encontraron el censo cerrado en las elecciones pasadas y en las elecciones generales se teme que pasará lo mismo. Las personas que no hayan llegado a tiempo a inscribirse en el Censo Electoral de los Residentes Ausentes (CERA) antes del 31 de julio se quedarán sin poder ejercer el Voto.

Los militares en el extranjero votan sin problema

Mientras, el 84% de los militares en el exterior podrán ejercer su derecho a voto con todo tipo de garantías, demostrando que “la Administración trata a los emigrantes como ciudadanos de segunda”.