viernes, 12 de junio de 2015

Rebelión socialista en Estrasburgo contra el Tratado de Libre Comercio con EEUU

Legisladores franceses, británicos, alemanes u holandeses lideran el núcleo “con una posición más tajante” contra el sistema de arbitraje en las disputas comerciales entre empresas y estados


Hasta 67 diputados socialistas no aceptan la disciplina de su grupo en el Europarlamento y rechazan parte de las recomendaciones sobre el Tratado de Libre Comercio (TTIP) con Estados Unidos, el texto preparado por el Comité de Comercio Internacional que debía votarse este miércoles en el Pleno de la Cámara para la negociación de la Comisión con Washington.
El polémico Tratado de Asociación Trasatlántica de Comercio e Inversión (TTIP en sus siglas en inglés) con EEUU está provocando importantes divisiones entre los socialistas europeos. De momento no hay ruptura, pero al menos el 30% de los diputados de este grupo critican abiertamente el diseño actual del TTIP. Y se alinean con los Verdes o la Izquierda Unitaria Europea, donde están Podemos o Syriza.
Legisladores franceses, británicos, alemanes u holandeses lideran el núcleo “con una posición más tajante”, en palabras de un compañero de partido, contra el sistema de arbitraje en las disputas comerciales entre empresas y estados. La socialista francesa Pervenche Berès es una de las rebeldes frente a las directrices del jefe de su grupo, el italiano Gianni Pitella. El Confidencial la ha entrevistado para que explique esta revuelta.

El arbitraje entre inversor y estado

El importante número de eurodiputados socialistas que rechazan el sistema de los ISDS (arbitraje de diferencias inversor-estado) prueba que existen divisiones de fondo y no solo de forma. El último acuerdo con el PP europeo sellaba la mayoría clara de los dos grandes partidos para incluir en el TTIP un sistema con “jueces independientes nominados de manera pública, en audiencias públicas y con un mecanismo de apelación”.
“Dentro del grupo socialista, a la hora de elaborar nuestra posición los franceses nos hemos pronunciado contra los ISDS, por supuesto”, afirma Berés para confirmar claramente el rechazo de su delegación nacional. “No se trata de mejorar los ISDS, es que no los queremos dentro del TTIP”, exclama la francesa, quien advierte a continuación: “no estamos solos, no somos los únicos que pensábamos que el debate de esta mañana tenía que tener lugar”.
Otro socialista redactó las polémicas recomendaciones sobre el TTIP, el texto que el martes por la tarde volaba por los aires. Su autor, el alemán Bernd Lange, no consiguió tampoco imponer la disciplina entre sus connacionales. La eurodiputada del PSOE Inmaculada Rodríguez-Piñero lamenta que “no suscite la unanimidad entre su delegación, no le han seguido los eurodiputados alemanes, eso es verdad”.
El acuerdo sellado apostaba porque a crear a medio plazo “un tribunal público para inversiones” para las disputas entre empresas y estados. Socialistas británicos, holandeses y hasta búlgaros también fruncen el ceño con estos engranajes que permiten a las multinacionales juicios muy costosos si un país legisla de manera opuesta a lo establecido por estos Tratados de Libre Comercio. Las pymes se sienten desprotegidas por unos sistemas que suelen dirimirse con abogados internacionales privados.
Los eurodiputados consultados no quieren minimizar las divisiones internas pero se preguntan qué quiere una parte de sus filas de la mano de “movimientos de izquierda más radicales que sólo están en contra de Estados Unidos y de que se fomente en mejores condiciones las relaciones económicas con ese país”.
Los socialistas españoles acatan la disciplina
“La delegación española no firmó esa enmienda, nosotros apoyamos la que se firmó en nombre del grupo socialista porque recoge que no hay lugar para el arbitraje privado”, aclara Rodríguez-Piñero. Piñero confirma para El Confidencialque ellos no están entre los 67 eurodiputados socialistas díscolos que apoyaban las propuestas de Verdes o Izquierda Unitaria. Línea directa con Ferraz para pactar la posición respecto al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
La ejecutiva federal socialista respalda el TTIP porque, según Piñero, no van a “permitir con rotundidad que se produzca la privatización de los servicios públicos”. Y porque además el Tratado supondría una mejora de las condiciones laborales, sanitarias o medioambientales estadounidenses. Por ejemplo,Washington debería ratificar convenciones de la Organización Internacional del Trabajo hasta ahora no firmadas.
En este debate, los españoles sí han seguido la dirección en Bruselas, a diferencia lo ocurrido hace un año durante la investidura del actual Presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, cuando votaron en contra. Su rechazo generó malestar en el líder de todo el Grupo Socialista (S&D), el italiano Gianni Pitella, y en el Presidente del Europarlamento, Martin Shulz, también socialista.
Disciplina de voto que ahora no comparte Berès, porque este miércoles sí quería un debate abierto y sin restricciones de todas las enmiendas al informe sobre el TTIP. “La consigna de Pittella era de abstenerse y los socialistas franceses, por el contrario, hemos votado contra la proposición” del debate, dice al otro lado del teléfono Berès.

Martin Schulz, al rescate

Béres insiste varias veces que los franceses querían debatir las enmiendas. El 30% de los socialistas apoyaban propuestas de grupos minoritarios. Aunque el texto de las recomendaciones habría contado con la mayoría de las filas socialistas y el voto unánime de populares, liberales y reformistas-conservadores británicos del ERC, la división clara del segundo grupo mayoritario en el Europarlamento habría provocado un bochorno político y, quién sabe, si hecho tambalear al TTIP.
Pier Antonio Panzeri, demócrata italiano en el Grupo de los Socialistas europeos, reconoce que la decisión de posponer la votación “es sabia”. El presidente del Europarlamento, Martin Schulz, tuvo que dar marcha atrás tras haber organizado todo para este miércoles. La votación de más de 200 enmiendas estaba prevista para las ocho y media de la mañana, un horario diseñado por Schulz para contar con tiempo suficiente.
Sin embargo, la posible rebelión socialista obligó al movimiento del alemán, que se amparó en una regla del Europarlamento que permite devolver a Comité textos con más de 50 enmiendas. “Respetamos la decisión del presidente Schulz y seguiremos trabajando el texto en comisión. Utilizaremos este tiempo adicional para buscar una mayoría estable que apoye la resolución”, señalaba el redactor del informe, Bernd Lange.
La resignación de sus palabras invitaba a la unidad dentro de las filas socialista. “El Parlamento solo podrá enviar un mensaje claro a los negociadores si nuestra posición está respaldada por una amplia mayoría", escribía tras el fracaso del martes.
Ahora parecen que tienen miedo de votar”
La eurodiputada liberal Marietje Schaake es muy crítica con las discrepancias socialistas y, tras cancelarse la votación en el Pleno, vertía duras palabras. La holandesa no tiene reparos en culpar a la división en la bancada socialdemócrata. “Las disputas dentro del Grupo Socialista lamentablemente han pospuesto la votación”, responde por email a El Confidencial. “El mundo nos está mirando y es importante que el Parlamento Europeo envíe un mensaje claro a los negociadores”.
La rebelión socialista se cocía desde hace semanas, tras el visto bueno 'in extremis' a las recomendaciones sobre el TTIP en el Comité de Comercio Internacional. Entonces, el texto obtuvo 28 votos a favor y 13 en contra porque, finalmente, los eurodiputados socialistas votaron a favor. Esto es, votaron lo que previamente habían rechazado en las Comisiones de Medio Ambiente, Empleo o Transportes.
Las diferentes posturas de los socialistas según el Comité del Parlamento Europeo que tratase los infinitos recovecos del TTIP son una muestra más de su división interna. “Somos 28 partidos socialdemócratas diferentes y dentro de cada partido también hay sensibilidades diferentes”, reconoce Piñero. Desde el grupo ERC, su responsable de Comercio Internacional, Emma McClarkin, mete el dedo en la llaga al asegurar que “sus líderes han fallado en conseguir que sus diputados estén con ellos”.
Eje del Europarlamento con los socialistas, en el PP europeo deben sonreír ante las luchas de su, también, principal rival político. En un desayuno privado, uno de sus principales dirigentes decía que desde la caída del Muro de Berlín lospopulares son un grupo compacto, y el socialdemócrata no. El TTIP vuelve a mostrar las vergüenzas internas socialistas, como ya hizo la elección de Juncker.

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