lunes, 13 de abril de 2015

El pacto PP-PSOE fue amañado en la sombra entre Mariano Rajoy y Felipe González para contrarrestar la sangría de 10 millones de votos


Mariano Rajoy y Felipe González se reunieron el 21 de mayo en la Moncloa para amañar el último gran pacto entre PP y PSOE. La cita no fue pública, pero ha sido confirmada por ambas partes. A partir de ahora, socialistas y populares ya no esconderán tanto su sintonía y buscarán puntos de encuentro, zonas de opacidad que les beneficien y pactarán “oasis” de críticas políticas para ir tejiendo el gran acuerdo “derecha-izquierda” que ya se ha hecho en Italia o Grecia para dejar fuera del poder a los partidos emergentes, como el Movimiento 5 Estrellas del italiano Beppe Grillo o la Syriza griega.

Las dos formaciones más importantes de la partitocracia española están preocupadas porque las últimas encuestas son demoledoras: 20 de los 36 millones de españoles que pueden votar anuncian su abstención, lo que significa que 10,1 millones de españoles han abandonado ya al PP y al PSOE en esta legislatura.

La catástrofe es de tal magnitud, que para salvar el euro y los privilegios del actual régimen de partidos, ambas formaciones deben unirse frente a la abstención y a los partidos pequeños que prevén entrar masivamente en el Parlamento, toda vez que la oposición de los movimientos sociales está demostrando una absoluta incapacidad para articularse en España.

La debacle afecta también a CiU y algo menos a PNV y Coalición Canaria, partidos que también han servido de “muleta” a las dos grandes formaciones que han provocado esta catástrofe laboral y económica.

Por su parte, IU y UPyD están satisfechas porque recogen una pequeña parte del desgaste de PP y PSOE, el suficiente para poder pactar con ellos e introducir “savia fresca” en el régimen de partidos. Como profetizó un conocido general español, “todo está atado y bien atado”.


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El fracaso de la manifestación de las Mareas este 1-J (apenas unos miles de concentrados cuando llegaron a congregar a 3 millones de ciudadanos activos, 1 de ellos solo en Madrid) aflora esta incapacidad organizativa.

Su ceguera es manifiesta y seguramente fruto de dogmatismos e infiltrados: los movimientos sociales nucleados en torno a ella se han enfrascado en un farragoso y eterno debate sobre un “plebiscito vinculante”, al tiempo que han expulsado a los movimientos juveniles más radicales y con mayor capacidad de movilización. Incluso han echado de sus filas a los militares disidentes de la organización AUME porque al parecer es incompatible ser víctima de la crisis y de la casta y al tiempo ejercer como funcionario del Ejército.

Un sagaz lector afloraba esta desesperanza: “No malgasten enegía protestando en Internet. Aprendan inglés y huyan, antes de que sea tarde. Ya están cerrando algunas fronteras. Ellos ganaron la guerra y el país es suyo. Metánselo en la cabeza”. 

 De hecho, por si este fraticidio les saliera mal, ya son muchos los políticos, empresarios del régimen y banqueros que están transfiriendo su dinero fuera de España y por eso nunca se harán públicas las listas de los evasores fiscales y poseedores de cuentas en Suiza y otros paraísos fiscales, información que está en poder del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

La sensación en la calle es en efecto la de que se está librando una guerra o un golpe de Estado, a razón de 3.500 despidos diarios que equivalen a 3500 fusilados cada noche. La incansable voracidad de los partidos del régimen, la persistente inmoralidad y caradura de los políticos, el creciente hastío ciudadano y la inutilidad de la oposición para articular plataformas electorales unitarias parecen ya una característica española.

De ahí que las más altas cúpulas de PP y PSOE se hayan dado cuenta de que solo la unión hará la fuerza frente a lo que pueda avecinarse.  

Rajoy convocó a Felipe González justo el mismo día en que Aznar comparecía en Antena 3 para anunciar que va a disputarle el liderazgo a su elegido, dentro o fuera del PP.

Una periodista insinúa que incluso ambos pudieron ver juntos esa entrevista televisiva porque a ambos les une la misma inquina contra Aznar.

Habrá que reconocer que la “casta” posee mayor instinto de supervivencia que el pueblo. O que tiene más miedo, sabedora de que aún queda por llegar lo peor de la crisis y que el sufrimiento popular debe ser aún mayor en el año que queda hasta los comicios europeos (2014) o en los dos largos años que sucederán hasta llegar a los comicios locales y generales (2015).

A un pueblo al que le regalaron la “libertad” tras la muerte de Franco y que carece de sentido práctico se le hace complicado entender que las libertades no se conceden sino que se conquistan. Y tendrá que ser el propio pueblo el que obligue a crear plataformas electorales unitarias que desalojen a los actuales miembros del Parlamento que tan cruelmente están tratando a sus ciudadanos sin ni siquiera privarse de sus “gin tonic” subvencionados por todos.

Fuente:  http://www.espiaenelcongreso.com/2013/06/02/el-pacto-pp-psoe-fue-amanado-en-la-sombra-entre-mariano-rajoy-y-felipe-gonzalez/


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