martes, 3 de febrero de 2015

Se avecina un pacto PP-PSOE para las elecciones de mayo (son el mismo perro con distinto collar)

Centeno, Borrajo, “Pitu”, Gemma Ubasart…: creen que Podemos y Ciudadanos pueden parar el pacto PP-PSOE

El 31-E trae resaca. Cuatro conocidos líderes de opinión en sus respectivos ámbitos de la sociedad civil se han sumado a algunas de las tesis de Podemos y de Ciudadanos para abominar del pacto PP-PSOE que se prepara para mayo. El reconocido economista Roberto Centeno y el cómico y actor Moncho Borrajo, arquitecto de formación, coincidentes en sus críticas a Pablo Iglesias, lo hacen desde posiciones conservadoras y patrióticas. Pero también desde el sector nacionalista lo han hecho el periodista Miguel Angel Llamas “Pitu”, que suscitó la solidaridad de los informadores navarros por su detención y cierre de su web Apurtu.org y la catalana Gemma Ubasart, referente de Podemos en Cataluña. El éxito del 31-E está animando a muchos vecinos, que nunca lo habían hecho, a participar en política de una u otra forma. Y está multiplicando el número de listas ciudadanas a las elecciones municipales para derrumbar la hegemonía de los viejos partidos. También las nuevas formaciones, Podemos, Ciudadanos, UPyD, Vox, Compromís… están catalizando ese fervor para las autonómicas, donde la gente reclama ya a gritos el cambio, no solo de PP y PSOE sino también de CiU, PNV o Coalición Canaria en los municipios donde gobiernan.


“Me están tentando a presentarme a las elecciones por Ciudadans. ¡La que podía armar!, je, je”… Con este twit, el humorista Moncho Borrajo medita su salto a la política después de triunfar de nuevo con su “Yo Quevedo”, el espectáculo teatral que reivindica al escritor del siglo de oro y que acaba de pasar por el Teatro (Jesús) Quintero de Sevilla. Moncho Borrajo ha sido protagonista de una reciente controversia por una ya célebre carta crítica contra Pablo Iglesias que corre por internet:

Me duele escribirle esto, porque sigo siendo un utópico idealista, pero cada vez que veo unas declaraciones suyas me siento engañado como una colegiala con su “profe” gay de literatura. “Me gusta Podemos” no me gusta usted”, resume. Y, tras insistir en twitter que Podemos es “un partido al que respeto, aunque no me guste su líder”, en el último de sus desgarradores vídeos de youtube, exclama:

“¿Qué pasa? ¿Que ahora porque Podemos les está dando un susto se van a juntar el PP y el PSOE? ¿La puta y el macarra juntos? ¡Si hombre! ¡Y la casa se la pagamos los demás! Uno se cansa, y yo me estoy cansando. Y yo les prometo una cosa: este cómico, que hacer reir y a veces hace mariconadas, sabe como hablarle a la gente, sabe como sacar a la gente a la calle, sabe como decirle a la gente: “así no podemos continuar”. Sin banderas, sin emblemas, sin símbolos de ningún partido ni de ningún sindicato porque ni ellos valen para nada. Ninguno de ellos. Se escudan ustedes los unos en los otros, exactamente igual que los cobardes. Aquí nadie da la cara”.

 “¿Me van a decir ustedes a mí, señores políticos, que no saben lo que yo sé? ¡Y bastante más! Desde la riqueza del rey que abdicó, hasta la riqueza del señor Pujol, pasando por Bárcenas, los EREs, la época del señor Felipe (González), que tampoco fue demasiado honrosa… Y así todo. Se lo digo de verdad y muy seriamente: o cambian ustedes de actitud o la vamos a cambiar un montón de españoles. Y esto no es una amenaza, es simplemente un derecho: el derecho a que usted no me llame gilipollas todos los días. Y ese derecho lo tengo por español, porque soy libre, aunque a usted no le apetezca verme libre. Seguiré siendo libre. Y si no me callé en la dictadura, menos me voy a callar ahora. ¡Adiós, cobardes!”, concluye Borrajo.

 También el economista conservador Roberto Centeno, una de las más ácidas plumas contra el régimen, hace su balance del 31-M en un artículo titulado “La deuda que no se puede pagar no se paga”: “La apenas presencia de banderas en el mitin multitudinario del sábado (que superó todas las expectativas), la apelación al patriotismo (“España no es una marca que se pueda comprar y vender”), el ataque a Rajoy (“basta ya de Gobiernos cobardes que no defienden a sus pueblos”) y a un modelo de Estado que “engorda las cuentas de los privilegiados mientras adelgaza las de la gente”, la denuncia de la mayor desigualdad del mundo desarrollado (“corrupción es que el 1% más rico tenga lo mismo que el 73% de los españoles”), o el “hay que rescatar a la gente y no a los bancos”, son verdades indiscutibles que no solucionan los problemas por sí solas pero que llegan al corazón de la gente. Su propuesta para Andalucía de presentar una serie de iniciativas para ayudar a “los sectores de población más excluidos y vulnerables” sí es creíble y puede hacer que arrasen”.

 Fue Jorge Verstringe, el antiguo secretario general de la Alianza Popular de Manuel Fraga y hoy cercano a Podemos, uno de los primeros que lo vislumbró: “Tu problema no es la extrema derecha.

Olvídate de la extrema derecha. Tu problema es tu país, y tu pueblo. Olvidaos de la obsesión por la extrema derecha”, le razonaba a Teresa Rodríguez, eurodiputada de Podemos, el hoy profesor de Ciencia Política, Jorge Verstrynge, durante un debate en Fort Apache, el programa televisivo dirigido por Pablo Iglesias.

 “Eso, en definitiva, es lo que ponía de manifiesto Verstrynge cuando decía que la extrema derecha no es el problema. Los populismos del siglo XXI han surgido como respuesta a un cosmopolitismo peculiar, sostenido en instituciones internacionales que van desde la UE hasta el FMI, defendido por políticos como de Guindos, Renzi, Cameron o Manuel Valls y que se apoya en una serie de discursos vitales que subrayan los beneficios de un mundo globalizado. Si estás en el lado afortunado, aseguran, este nuevo mundo te permitirá vivir mil experiencias, participar en proyectos interesantes en cualquier lugar del mundo, conocer otras culturas y desarrollarte profesionalmente y como persona en los contextos más propicios. Si has caído en el lado malo, como ocurre a la mayor parte de la población, vivirás ligado al territorio, tendrás trabajos poco cualificados con retribuciones en descenso y tu nivel de vida irá a menos” resume el periodista Esteban Hernández.

 Este mismo seísmo político que se está produciendo en esta parte del espectro ideológico se ha suscitado también en el campo del nacionalismo clásico. Gemma Ubasart, la candidata oficialista para hacerse con las riendas de Podemos en Cataluña, “tiene escritos académicos donde ensalza las “consultas populares por la independencia“. Fue concejala de L’Altreveu, un partido muy próximo a las CUP, en el Ayuntamiento barcelonés de Castellar del Vallés”, señala el periodista Segundo Sanz, habitualmente crítico con los soberanistas. Ella, sin embargo, escribe otra autobiografía: “Empecé mi activismo en el instituto y desde entonces he participado en diversos movimientos sociales e iniciativas políticas; ocupé cargos de representación universitaria y fui concejal de mi localidad, Castellar del Vallès –región metropolitana de Barcelona-, por un candidatura ciudadana. El 15M fue un grito de indignación y dignidad”.

El periodista Miguel Angel Llamas “Pitu”, desde el nacionalismo vasco, también ha generado esta reflexión: “El pasado domingo, en el mítin que Pablo Iglesias ofrecía en Valencia, el líder de Podemos explicaba lo que para él significaba ser patriota. “La patria no es un pin o una pulsera, es la gente. Llevar a tus hijos a una escuela pública, garantizar los medicamentos a los enfermos de hepatitis, que si tu abuelo está muy mayor haya alguien que le cuide, el derecho a que te atienda, un transporte público decente.” ¡Qué envidia me da escuchar al líder de Podemos explicar todo eso de una forma tan clara! Las personas que hemos sido tachadas de nacionalistas por defender la soberanía de Euskal Herria (¡claro, ellos no eran nacionalistas!) hemos echado mano en demasía de nuestros símbolos identitarios y nos hemos olvidado del contenido social de nuestra propuesta independentista”.

 “Pitu” advierte que “tenemos que tener en cuenta que ahora hay mucha gente que ve muy posible que esa España que hasta hace bien poco representaba la ruina para Euskal Herria, con una nueva alternativa política personificada en Podemos, pasa a ser una posibilidad atractiva. Sentirse cómodos en el Estado, que dirían otros. Sigo creyendo, pese a todo, que una Euskal Herria soberana podría ser ejemplo de justicia social y de progreso en el contexto europeo. Un país sin corona, sin ejército ni gasto militar, con altas cotas de bienestar social, con una sociedad cohesionada, acogedora, llena de dinamismo social y cultural… un país atractivo, con sus problemas y conflictos, sí, pero del que no te quieres largar y por el cual quieres trabajar. Por el país pero, sobre todo, por su gente. Yo compro ahora mismo ese proyecto, pero la izquierda soberanista vasca tiene que ser capaz de ofrecerlo”.

 Fuente: http://www.espiaenelcongreso.com/2015/02/02/centeno-borrajo-pitu-gemma-ubasart-creen-que-podemos-y-ciudadanos-pueden-parar-el-pacto-pp-psoe/

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