jueves, 8 de mayo de 2014

Habrá futuro si es de todos y para todos

Por Juan Pedro García

¿Seguiremos a expensas del proceso deshumanizante de acumulación del capital y expolio de recursos y poblaciones, o abrimos el sistema a las aspiraciones y necesidades de la mayoría de oprimidos?


La deshumanización de Europa

Ésta no es la Europa que queremos. No queremos instituciones europeas que dictan políticas en contra de sus habitantes más débiles. No queremos la división y la desigualdad crecientes que están generando. No queremos que se discrimine a pueblos enteros. No queremos sus recetas neoliberales que destruyen los derechos sociales alcanzados con el esfuerzo de muchas generaciones y que fueron modelo para otros pueblos.

Ellos justifican sus políticas de “austeridad”  con el argumento de que la prioridad está en conseguir los adecuados indicadores macroeconómicos antes de que los beneficios de estos indicadores puedan revertir a la sociedad. De esta manera subordinan los derechos de todas y todos a las exigencias del poder financiero. Pero sus exigencias no tienen límite, y el proceso de acumulación de poder del gran capital se ha traducido en una gigantesca transferencia de los recursos públicos hacia la banca y las grandes corporaciones.

El Estado y la UniónEuropea han abandonado en consecuencia a millones de personas, a las que se niega el derecho a la educación, a la salud, a los servicios sociales o a unas pensiones dignas. La población ha quedado sometida a la violencia económica de una minoría.

Es deshumanizante la concentración del gran capital hasta su colapso mundial, y  deshumanizante será el mundo resultante convulsionado por hambrunas, migraciones, guerras y luchas interminables, inseguridad cotidiana, arbitrariedad generalizada, caos, injusticia, restricción de la libertad y triunfo de nuevos oscurantismos.

Nada por encima del ser humano

Para los humanistas, es el cumplimiento del derecho a la salud, a la educación, a la vivienda,  y de todos los derechos humanos lo que debe ser la prioridad de los estados e instituciones europeas, y todo lo demás subordinarse y acomodarse para alcanzar este objetivo.

No viviremos en una sociedad plenamente humana mientras no dejemos atrás la violencia en cualquiera de sus facetas (económica, física, racial, psicológica, religiosa, moral o de género) y se coloque al ser humano como valor central por encima del dinero o de cualquier otro objeto que lo subordine o lo sacrifique.

Los humanistas definimos hace mas de 20 años nuestra posición en los temas fundamentales para crear el nuevo tipo de sociedad al que aspiramos, poniendo por delante la cuestión del trabajo frente al gran capital; la democracia real frente a la democracia formal;  la descentralización frente a la centralización;  la antidiscriminación frente a la discriminación;  la libertad frente a la opresión; y el sentido de la vida, frente a la resignación, la complicidad y el absurdo. 

¿Seguiremos a expensas del proceso deshumanizante de acumulación del capital y expolio de recursos y poblaciones, o abrimos el sistema a las aspiraciones y necesidades de la mayoría de oprimidos sin excepción, reconociendo a cada persona, por el mero hecho de haber nacido,  el derecho a la educación y a la salud,  a la protección de la seguridad social  y a tener aseguradas sus necesidades vitales básicas? Hoy existen los medios tecnológicos y económicos para que esto se haga realidad, y si no se hace es simplemente porque no es ésa la dirección que marcan los poderosos.

Fuente: Kaos en la Red

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