lunes, 31 de marzo de 2014

La medicalización de la vida es vender pastillas a las personas sanas

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) comienza campaña contra la medicalización de la vida. Numerosas situaciones cotidianas pretendemos abordarlas con tratamientos médicos. Ello genera gastos extras y sobre todo daños en nuestra salud. Esta mañana estuve en la presentación. Os cuento.

Con el fenómeno de medicalización (palabra que pronto contemplará la Real Academia de la Lengua) no solo se provoca aumento de los costes sanitarios sino también daños. Asistimos pues a una paradoja: la medicina en buen grado evita muertes y prolonga vidas pero la medicina practicada en exceso mata. Así lo ha explicado el médico Juan Gérvas en la sede de la OCU, donde se ha presentado esta necesaria campaña.

Este profesional ha citado que en Estados Unidos las intervenciones sanitarias son la tercera causa de muerte entre la población, tras el cáncer y los eventos cardiovasculares.
“Sólo en Europa se producen casi 200.000 muertes por medicamentos al año. No sólo industria farmacéutica produce fármacos para enfermedades que inventaremos.

También la industria alimentaria medicaliza. Coca Cola quiere transformar su producto en uno que hidrata, cuando es tóxico. Los antibióticos causan 25.000 muertos al año en la Unión Europea (UE) por resistencias bacterianas a los mismos”, argumenta.

La medicalización lo que consigue es que disminuya nuestro disfrute de la salud. Por ello el galeno hace la siguiente ecuación: Medicalización = engaño + gasto + daño.

Rafael Bravo, médico de Atención Primaria, ha reconocido que existe y se ha generalizado la prescripción inadecuada y que por ello hay que pasar del uso racional del medicamento a la prescripción prudente que se basa en unos principios que podéis leer aquí.

Según Bravo, hay que lograr un cambio de paradigma a la hora de recetar medicamentos: menos es mejor, NO más y cuanto más nuevo mejor.

Coincido con él en lo que ha indicado:
"Estamos en manos de la corporaciones multinacionales y si alguien ha de protagonizar el cambio somos los profesionales sanitarios”.
Carlos Ponte, médico y fundador de la Plataforma No Gracias, ha afirmado que el sistema es de enfermedad no se salud.
"Nos quieren enfermos no sanos para vendernos más tratamientos. El mercado sanitario está más manejado por la Organización Mundial de Comercio (OMC) que por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La industria no es sólo la culpable, no hay un solo agente es un problema de carácter sistémico. Existe una mayoría de médicos influidos por el sistema de medicalización y una minoría de críticos y el problema es igual en la sociedad civil. Para intentar cambiar esto: conocimiento y coraje para actuar pero también cooperación entre las entidades comprometidas con el cambio”.
En el turno de preguntas he interrogado a Rafa Bravo sobre la relación beneficio-riesgo de los medicamentos. Es evidente que en muchos fármacos está fallando y aun así no se retiran. ¿Cómo es posible?

Ha sido entonces cuando me he enterado por boca de este experimentado profesional que las agencias reguladoras de medicamentos comprueban (mediante los datos que les ofrecen los laboratorios) la eficacia y seguridad de los futuros medicamentos antes de darles a sus fabricantes licencia para comercializarlos.
Pero nunca se les pide una valoración del beneficio-riesgo.

¿Su conclusión? que hay que pedir lo que hasta ahora no se ha pedido, esa valoración del beneficio-riesgo de cada medicamento antes de ponerlo en el mercado.

Lo honesto y coherente sería, como también se ha debatido, que con los nuevos fármacos no sólo se pruebe que son mejores que placebo (sustancia inactiva) u otros medicamentos sino que superan al mejor preparado ya existente.

Como vengo denunciando desde hace años, la actual epidemia de iatrogenia o daños provocados por los tratamientos sanitarios es fruto de no exigir a sus fabricantes que demuestren que la relación beneficio-riesgo es favorable (y luego pedirles responsabilidades si esto no es así). Hasta que no mueren o quedan gravemente dañadas por un medicamento muchas personas NO se retira del mercado.

Fuente: Rusia Today

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