domingo, 18 de agosto de 2013

"La comida nos está enfermando"

Dos médicos destacan la capacidad de la alimentación vegetariana para prevenir patologías graves y advierten contra el perjuicio de una dieta basada en fritos y grasas


Hipócrates, médico griego considerado el padre de la Medicina moderna, escribió: "Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento". Sin embargo, como afirma Sergio Abanades, doctor en Farmacología y director médico de la clínica Omega Zeta de Barcelona, "la alimentación se ha convertido en una de las causas más importantes de enfermedad en el mundo desarrollado".

"Sabemos, por numerosos estudios científicos, que la dieta rica en grasas de origen animal, azúcares refinados, proteínas animales y alimentos que contienen pesticidas y químicos -lo que llamamos la 'dieta norteamericana'- no es que sea mala para la salud, sino que produce enfermedades", explica Abanades: "Por ejemplo, las cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, que son las principales causas de muerte que existen en el Primer Mundo".

"La alimentación es una de las causas más importantes de enfermedad en el mundo desarrollado"

Que los malos hábitos alimenticios y el sedentarismo tienen repercusiones negativas sobre la salud no es sorprendente. Sí lo es, sin embargo, que las enfermedades más graves puedan prevenirse, en distinto grado, cambiando la alimentación: "La dieta vegetariana ha demostrado, a través de evidencias científicas, que ayuda a prevenir enfermedades de tipo cardiovascular debido a la menor pretensión a tener el colesterol alto", confirma el director de la clínica Omega Zeta, quien extiende los beneficios del vegetarianismo a "la prevención de diversos tipos de cáncer, aunque las evidencias científicas aquí son menos fuertes", así como a "la prevención de esteoporosis".

Uno de los mayores obstáculos a los que se enfrenta el asentamiento de dietas alternativas es la creencia, ampliamente extendida y sustentada por una rama de la Medicina, en que no aporta la suficiente energía. No obstante, "la dieta vegetariana tiene disponible los nutrientes necesarios para una vida normal y se podría recomendar incluso en épocas como el embarazo y la lactancia", según afirma Abanades. "La teoría de que la dieta vegetariana no contiene suficientes nutrientes está desmontada por numerosos estudios", sentencia.

¿Qué impide, entonces, a los médicos incidir en la alimentación de sus pacientes? En primer lugar, explica, "la medicina occidental está basada en el tratamiento farmacológico y quirúrgico, y el tema de la dieta se ha dejado fuera". La cuestión de los fármacos es especialmente grave, ya que "la frontera entre medicamento y producto es difícil de separar, y las compañías que sacan medicamentos al mercado tienen intereses comerciales, accionistas y deben vender un número determinado de productos, y evidentemente ahí hay un problema que todos conocemos".


Pero a los medicamentos se añade otra cuestión, y es que "los estudiantes de Medicina en este país y en muchos otros, no se están formando en nutrición", denuncia: "es increíble, no se puede decir otra palabra, que la nutrición, que es fundamental para la salud, sea obviada del programa de medicina." Según Abanades, "hacemos tres cosas todos los días fundamentales para la salud: respirar, comer y dormir; si no sabemos hacerlo nuestra salud va a estar gravemente impedida; y en la carrera de Medicina no se enseña ninguna de estas tres cosas".

Gourmets crudiveganos

Yorgos Ioannidis, uno de los artífices de Crucina, el primer y único restaurante crudivegano de España, secunda varias de las tesis de Sergio Abanades: "Queríamos construir una alternativa porque pensamos que lo ideal es que mucha gente pudiera comer así, ya que los beneficios son innumerables".

Como Abanades, Ioannidis también es médico, aunque, a diferencia de aquél, se especializó en Nutrición después de terminar la carrera. En su restaurante los fogones están prohibidos: "Hacemos comida cruda gourmet con técnicas que incluyen la deshidratación a 40 grados, batir, fermentar, germinar, licuar o marinar." Además de la reducción de la cocina a la mínima expresión, otra particularidad de Crucina es el uso exclusivo de alimentos que no provengan de origen animal: "nada de carne, ni pescado, ni tampoco soja, ni azúcar; utilizamos frutas, verduras, germinados, algas..."

Tal y como explica Ioannidis, "la comida cruda es la más adecuada para el aparato digestivo del ser humano. Nosotros vemos que muchos clientes en el restaurante que llevan veinte años tomándola y se encuentran bien". "Los beneficios son increíbles", explica, "no saben lo que significa enfermar porque se nutren todo el rato de vitaminas, proteínas, minerales y, principalmente, de enzimas."

Sin embargo, cuando se trata de comida es fácil caer en dogmatismos. Por eso, "creo que hay que evitar ser estrictos, disfrutar de la comida y formarse. Lo más bonito y lo ideal sería comer un 60% de alimentos crudos y el resto cocinado, pero cuidándolo: quitando los fritos, los transgénicos o los lácteos". Ioannidis rompe de paso el consenso en torno a lo saludable de la leche y sus derivados: "Solo el 40% de la gente en el Sur de Europa puede tolerar la leche: ya no es la excepción sino la regla. En unos años no habrá leche con lactosa en España para que la gente pueda digerirla, lo cual resulta absurdo, pero hay una industria y cuestiones económicas que hay que manejar".

"Los médicos hacen el juramento, pero la medicina hipocrática ya no se aplica"

Uno de los conceptos más interesantes que destapa este médico de origen griego es el de "súperalimento", con el que hace referencia a ingredientes que en ocasiones tenemos al alcance de la mano y pasan desapercibidos a pesar de su alto contenido nutricional: "Hay alimentos que no existen en España, como el noni o el asaí, que son frutas muy poderosas debido a su concentración de vitaminas y aminoácidos. Pero las naranjas, las moras o el apio también pueden ser superalimentos: son bombas de antioxidantes y la gente no lo sabe. Si la gente supiera lo que tienen los arándanos o las frambuesas...".

Ioannidis también se muestra crítico con el estado actual de la Medicina: "Todos los médicos hacen el juramento de Hipócrates, pero la medicina hipocrática ya no se aplica. Médicos como Norman W. Walker fueron médicos hipocráticos que se hicieron famosos por usar lo mínimo posible de química y curaron innumerables pacientes con zumos, batidos, comida cruda y alimentación sana".


En contra de una concepción aburrida de la comida vegetariana cruda, Ioannidis afirma: "Comida cruda o comida sana no significa hacer dieta, sino que es una forma de comer". Una forma de comer que, "una vez iniciada, comienza a limpiarte y a hacerte sentir bien; no sólo en lo físico, que es lo más rápido, sino también en lo emocional y en lo psicológico."

Fuente: Público.es



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