domingo, 5 de mayo de 2013

El planeta para los empresarios

Por Rómulo Pardo Silva


 El mundo global es el campo de batalla de los capitalistas. Los pueblos del sur son las víctimas.


Los empresarios buscan ganancias sin límites y para lograrlo sus formas de conducta tampoco tienen límites.
El modo va desde el control de los gobiernos, los tribunales, las religiones, la educación, la información, a las invasiones y golpes de estado represivos… empezando por el crimen de cada día sobre las personas.

Algunos casos.

“Un histórico informe que detallaba las espeluznantes atrocidades cometidas contra los indígenas de Brasil en los años 40, 50 y 60 ha vuelto a aparecer 45 años después de haber sido supuestamente “destruido” en extrañas circunstancias por un incendio.

El “Informe Figueiredo” fue un encargo del ministro del Interior en 1967 y generó una ola de indignación internacional al revelar los crímenes contra la población indígena de Brasil a manos de poderosos terratenientes y el propio Servicio de Protección Indígena ( SPI ) del Gobierno…

El documento, de 7.000 páginas… detallaba los asesinatos en masa, las torturas, la esclavitud, la guerra bacteriológica, los abusos sexuales, el robo de tierras y el descuido generalizado contra la población indígena de Brasil. Algunas tribus fueron completamente erradicadas como resultado de estas prácticas, y otras resultaron diezmadas.

Entre los atroces ejemplos recogidos en el informe, se describe la “masacre del paralelo 11”, en la que se arrojó dinamita desde un pequeño avión sobre una comunidad de indígenas “Cinta Larga”. Treinta indígenas murieron, y solo dos sobrevivieron para contarlo.

Otros ejemplos incluyen el envenenamiento de cientos de indígenas con azúcar mezclada con arsénico, y brutales métodos de tortura como aplastar lentamente los tobillos de las víctimas con un instrumento conocido como el “tronco”.

Como resultado del informe, Brasil inició una investigación judicial en la que 134 funcionarios fueron acusados de más de 1.000 crímenes. Treinta y ocho de ellos fueron despedidos, pero ninguno fue a la cárcel por las atrocidades.

Sin embargo, a pesar de que largos tractos de tierra indígena han sido desde entonces demarcados y protegidos, los pueblos indígenas de Brasil continúan luchando frente a la invasión y la destrucción de sus tierras por los madereros, ganaderos y colonos ilegales, y la pérdida de tierras debido al agresivo programa de crecimiento del Gobierno, que planea construir decenas de grandes presas hidroeléctricas y abrir sus territorios a la minería a gran escala.

El director de Survival International, Stephen Corry, ha declarado hoy: “El informe Figueiredo es una lectura desagradable, pero, a pesar de ello, nada ha cambiado: cuando se trata del asesinato de indígenas, sigue reinando la impunidad. Los pistoleros continúan asesinando a indígenas rutinariamente, a sabiendas de que hay poco riesgo de acabar en los tribunales; ninguno de los asesinos responsables de matar a tiros a líderes guaraníes y makuxíes ha sido encarcelado por sus crímenes. Es difícil no sospechar que el racismo y la avaricia son la raíz del fracaso de Brasil a la hora de defender las vidas de sus ciudadanos indígenas’.” [Survival International, Rebelión]

“El número de fallecidos por el desplome de un edificio de la periferia de Dacca (capital de Bangladesh) que albergaba talleres de confección aumentó a 482 […]
[…] unas 2 mil 437 personas pudieron ser salvadas, y el balance definitivo podría superar los 500 muertos. 
Este es el peor accidente industrial de la historia en este empobrecido país del sureste de Asia, lo que ha arrojado una luz cruda sobre la "fábrica de miseria" utilizadas por las conocidas marcas de ropa occidentales.

El edificio Plaza Rana en las afueras de Dhaka, albergaba cinco fábricas de ropa, sobre todo relacionados con la española Mango y la británica Primark

Las autoridades dijeron que el complejo de ocho pisos había sido construido sobre suelo esponjoso sin los permisos adecuados, y más de 3 mil trabajadores entraron el pasado 24 de abril en el edificio a pesar de las advertencias de que era estructuralmente inseguro”. [Telesur]


“El sector de negocio en Estados Unidos viola los derechos humanos de las comunidades indígenas, reveló hoy la Organización de las Naciones Unidas.

[…] un panel investigador de la ONU informó que recibieron denuncias de atropellos de comunidades indígenas por empresas que explotan su entorno… destacaron el efecto negativo en los derechos fundamentales a la salud y al agua derivado de la minería y otras actividades del sector extractivo. [PL]

Los políticos de los empresarios y sus empleados de la comunicación dicen con entusiasmo que se vive una época globalizada.

¿Entonces como consecuencia alguien se preocupa de la justicia global, un asunto de todos?

“Cerca de 260 mil personas, la mitad de ellos niños, murieron durante la hambruna que afectó a Somalia desde 2010 a 2012, según un informe”. [BBC]

Tendría que haber fuerzas capaces de impedir, por ejemplo, la destrucción de la Amazonía y su gente, proteger la vida de los tejedores, los mineros, los indígenas, dar alimento a los hambrientos, conservar los recursos naturales, disminuir CO2 de la atmósfera… Porque efectivamente hay poderes y uno muy visible de Estados Unidos y sus socios.  

Pero no se ve esa preocupación por todos los pueblos y toda la naturaleza.

No existe.

La realidad global solo significa lucrar en cualquier punto de la Tierra.  

Fuente: Kaos en la Red





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