jueves, 15 de marzo de 2012

El engaño de la dación en pago

¿Cómo es posible que esta vieja reivindicación cuasirrevolucionaria de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca sea promovida por un malvado neoliberal confeso como de Guindos? ¿Es realmente Rajoy más socialdemócrata que Zapatero?

Tengo la malísima costumbre de echar las cuentas de cuanta oferta y ganga se cruza en mi camino, y el asuntillo de la “dación en pago” promovido hoy por nuestro gobierno no iba a ser menos. ¿Cómo es posible que esta vieja reivindicación cuasirrevolucionaria de la Plataforma de Afectados por la Hipotecasea promovida por un malvado neoliberal confeso como de Guindos? ¿Es realmente Rajoy más socialdemócrata que Zapatero? ¿Pasarán fluidamente los camellos y sus alijos por los ojos de las agujas divinas?

No. Es una cortina de humo tan obvia que no sé cómo hay gente que es capaz de mencionar esta medida como un ejemplo del compromiso social del gobierno sin partirse la caja. Será que la tienen de hormigón armado, como el rostro. Veamos:

  1. La “dación en pago” no es retroactiva. ¡Qué desastre para los bancos si lo fuera! Antes, para que te dieran una hipoteca bastaba con pasar por la puerta de una oficina bancaria a una hora determinada, digamos entre 8 de la mañana y 2 de la tarde, y cumplir una dura serie de requisitos: saber pronunciar “mamá”, “papá” y “euro”, tener 18 años cumplidos y aportar una pareja o dos de progenitores avalistas. Ahora… ¿A quién le dan una hipoteca ahora? Si pides 300000 € te exigen que deposites en una cuenta de la entidad hipotecaria el doble de esa cantidad, en billetes pequeños y sin marcar. Por cierto, si puedes hacer eso, ¿para qué pides una hipoteca?
  2. La “dación en pago” es voluntaria. Para los bancos, por supuesto. Para ayudarles a tragar esta amarga píldora, el Gobierno ofrece bonificaciones fiscales sin concretar demasiado de cara a la opinión pública. Es decir, que esta ronda también la pagamos entre todos.
  3. Las condiciones para la aplicación de la “dación en pago” garantizan que sea aplicable a un puñado de familias: todos los miembros de la unidad familiar en edad de trabajar deben estar en paro y sin cobrar prestación social alguna, y deben ser manifiestamente incapaces de responder a sus hipotecas con cualquier patrimonio propio o de sus avalistas. Notad hábilmente que esto es el reverso exacto de las condiciones actuales de concesión de una hipoteca: si no tienes absolutamente nada para garantizar la deuda, y nadie te avaló, ¿cómo te dejaron firmar?
  4. Podéis creer que las tres restricciones anteriores hacen que la “dación en pago” sea un chiste tonto, pero aún hay más: solo vale para hipotecas inferiores a los 200000 € en poblaciones de más de un millón de habitantes. Según baja el tamaño de la ciudad, también lo hace el importe de la hipoteca “protegida” hasta llegar a los 120000 € para poblaciones de menos de 100000 habitantes. Ejemplo práctico: en Madrid capital, el precio medio del metro cuadrado está en 3478 € (datos de diciembre de 2011 según idealista.com). Con datos de tamaño de viviendas extraídos del censo de 2001, solo las viviendas de tamaños inferiores a 60 m² útiles pueden aspirar a tener una hipoteca protegida si se adquieren a precio de mercado. Menos del 7% de las viviendas madrileñas cumplen esa condición. En mi pueblo del extrarradio de Madrid, con menos de 100000 habitantes, una vivienda vendida a precio de mercado tendría que tener menos de 45 m² para que sus dueños pudieran acogerse a la “dación”. No tengo que consultar ninguna tabla para saber que el total de viviendas al que se puede aplicar esta condición aquí es de cero.

Repasemos: la dación en pago no es retroactiva (solo servirá para hipotecas formalizadas a partir de ahora). Es voluntaria para el banco. Requiere que no haya patrimonio en las familias, ni salarios, ni prestaciones sociales. Y además la limitación del importe máximo de la hipoteca susceptible de ser así saldada garantiza que no se podrá aplicar en absoluto en muchas poblaciones.

Por lo visto, los bancos andaban preocupados por un supuesto “efecto llamada” de la medida. Yo en su lugar me preocuparía por los cócteles Molotov, pero ya están poniendo la gasolina por las nubes. Si es que están en todo.

Fuente: Kaos en la Red





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