jueves, 10 de marzo de 2011

La libertad es el camino

10/03/2011 Eticotaku

España se acerca inexorablemente a los cinco millones de parados oficiales (si sumamos los “parados estadísticamente maquillados” es posible que ya se haya superado esta cifra).

Se haya alcanzado o no esta cantidad, la realidad es que avanzamos vertiginosamente hacia la ruina a una velocidad de 2438 parados más cada día. Ante esta perspectiva, no es descabellado pensar que el modelo laboral actual (al menos de forma coyuntural y a medio plazo), está agotado. No sirve.

Contemplando esta situación de forma individual, se me ocurre que sólo caben cuatro alternativas:

  1. - Esperar a que “escampe”.
  2. - Cobrar un subsidio de paro por un tiempo y buscar un trabajo que no se encuentra.
  3. - Autocompadecerse y llorar ante el espejo mientras ves como todo se desmorona a tu alrededor.
  4. - Mirar al frente, analizar tu situación personal y comenzar a andar con decisión, con prudencia, con ganas, con sabiduría, con afán de ganar dinero honradamente, éticamente.

Yo no encuentro más alternativas. ¡Bueno! ¡Sí! Hay otra : “vivir de nuestros padres hasta que podamos vivir de nuestros hijos”. No me parece razonable.

Con este escenario, parece claro que en el futuro inmediato (yo diría que ya hoy), la alternativa de la autocontratación se impone con fuerza. Miremos las cuatro alternativas anteriores y veamos cuál de las otras tres tiene alguna posibilidad de hacernos felices.

Habrá casos en lo que la persona de carácter emprendedor encuentre, en este escenario, una oportunidad de poner en marcha negocios emergentes; otros casos, simplemente, vendrán generados por la obligación de hacer de la necesidad virtud. Pero, en ambas situaciones, el camino que nos traza la realidad es ese: la autocontratación.

Para aquellos que se ven abocados al paro después de largos años de trabajo, se impone mirar en nuestro interior más profundo, hacer un análisis riguroso de nuestros conocimientos, de lo que sabemos hacer bien, de lo que, realmente, hemos hecho siempre y buscar una alternativa de trabajo por nuestra cuenta que nos permita ganar nuestro sueldo honradamente sin la necesidad de pertenecer a una empresa. Por nuestra cuenta, con nuestros recursos, con nuestra experiencia.

Para aquellos que salen ahora de la universidad y se encuentran todos los caminos cerrados, debemos poner en práctica los conocimientos adquiridos; poco a poco, supliendo la inexperiencia con ilusión y con trabajo. No nos queda otro remedio que buscar nuestro nicho de mercado, poner a funcionar nuestra cabeza y, una vez encontrado ese nicho, atacarlo con decisión, con la fuerza prudente del que sabe que tiene que tomar decisiones complejas y que, de vez en cuando, hay que dar un paso atrás para coger impulso y seguir avanzando. La inexperiencia es una enfermedad que se cura cada día, en cada prueba diaria.

Entiendo que este modelo no sea el más apetecible para la mayoría, realmente es un camino complicado, lleno de libertad y, por tanto, lleno de responsabilidades. Aquí no se le puede echar la culpa al jefe. El jefe eres tú. Pero, al mismo tiempo, es una travesía emocionante y cargada de recompensas si se hacen bien las cosas.

El hecho de que este sea el camino, va a generar, en un corto espacio de tiempo, alternativas empresariales que potencien este modelo de trabajo. Con toda seguridad, surgirán iniciativas que facilitarán a muchos trabajadores, ahora en paro, la posibilidad de emprender por su cuenta y, muy probablemente, con una pequeña “red de seguridad” que les permita emprender sin comenzar desde cero e, incluso, con una previsión de ingresos mínima pero suficiente para animarnos a emprender.

Este tipo de modelos, basados en la ética, en la empatía, forzosamente han de ser exitosos. En este tipo de modelos, se creerá en la libertad del individuo -la libertad es una cualidad que exige mucha responsabilidad pues el uso de ésta obliga a la toma de decisiones y toda decisión tiene una consecuencia -, se creerá en el ser humano y en su potencial, se creerá en la eficiencia y se creerá en la justicia (cada cual ganará lo que genere. Ni un euro más, ni un euro menos). En una palabra: Serán modelos éticos.

Todos, incluso los que no lo creen, tenemos capacidad para enfrentarnos a nuestro día a día, desde nuestro propio negocio. Solamente hay que poner manos a la obra con interés, con ganas, con inteligencia y con mucho trabajo. El mercado, aunque en estos tiempos esta mermado por la falta de demanda, es amplio y cada uno de nosotros tenemos nuestro hueco dentro de él, en competencia sana con los demás.

Emprender desde cero es difícil y, para mucha gente, incluso, se antoja imposible. Con la ayuda de los modelos de ayuda antes propuestos, no es tan difícil. Se puede. Todos podemos.

Debemos tener claro que este tipo de modelos de potenciación del emprendedor, no sólo van a florecer en el corto plazo (el mercado siempre descubre oportunidades nuevas, y esta es una oportunidad de negocio para todos), sino que, incluso, pueden cambiar nuestra forma de vida (a mejor), puede hacer un mundo más razonable, más eficiente, más responsable y, como consecuencia de todo ello, más feliz. La única condición indispensable es tener muchas ganas de trabajar y un buen equipo que nos aconseje, nos asesore y nos ayude desde el principio y participe de nuestros avances y nuestros retrocesos.

Desde este blog animo a todo el mundo: el que pueda y sepa, que cree su empresa para ayudar a los nuevos emprendedores, que los lleve de la mano desde el principio; el que se ha quedado sin trabajo, que emprenda, que se contrate a sí mismo, que se apoye en las empresas que le pueden ayudar (este tipo de empresa nacerá, sin ninguna duda), y que gane su dinero en plena libertad individual.

Esta libertad individual, desde mi punto de vista, será un enorme éxito de toda la sociedad.

Hoy, toda esta reflexión puede parecer algo lejana.

Yo creo que está a la vuelta de la esquina.

No hay comentarios:

Publicar un comentario