jueves, 3 de febrero de 2011

¿Quién decide sobre las pensiones?

03/02/2011

Matteo GuainazziATTAC Madrid

¿Qué son las pensiones? Para l@s ciudadan@s, son un derecho. Para los autores del “Libro Verde en pos de unos sistema de pensiones europeos” -publicado por la Comisión Europea en julio de 2010- son un mero elemento estabilizador de los mercados financieros y una fuente de negocio para bancos y empresas de seguros. Esta concepción inspira todas la recientes reformas de los sistemas de pensiones, incluida la que acaba de imponer el Gobierno del PSOE a los sindicatos.

A menudo en los últimos meses ATTAC ha denunciado que los planes de austeridad y las “reformas” del ejecutivo Zapatero han sido aprobados bajo el dictado del Fondo Monetario Internacional y de la Unión Europea. ¡Ojalá fueran solo unos artificios retóricos! Sin embargo, estas instituciones dejan constancia de su influencia en documentos que pocos ciudadan@s conocen, a pesar de su influencia y trascendencia para nuestra vida cotidiana. Es el caso del documento del que nos ocupamos hoy, un día después del más grande atraco a las jubilaciones desde la conquista de la democracia en España. Se trata del “Libro Verde” de la Comisión Europea, “en pos de unos sistemas de pensiones europeos adecuados, sostenibles y seguros”.

Quizá el lector pueda pensar que para los tecnócratas de la Comisión hablar de pensiones signifique sobre todo hablar del bienestar de los ciudadanos después de una vida entera gastada trabajando en beneficio de la comunidad … ¡grave ingenuidad! Desde la pagina 1 del “Libro Verde” las pensiones se ven desde el óptica de un elemento estabilizador del sistema financiero. Por supuesto la Comisión se refiere a los planes de pensiones privados, “cuyo diseño puede promover o inhibir la libre circulación de mano de obra o de capitales”. Los pensionistas no son personas con derechos sino “un grupo de consumidores llamado a crecer”. Además, “las empresas se beneficiaran de una información fiable y oportuna sobre la renta total disponible”. Carne de cañón para el capitalismo todavía después de la explotación laboral, esto es lo que somos para la Comisión Europea.

Claro que la Comisión tiene que reconocer que algo no ha funcionado bien en los últimos años. El “Libro Verde” admite que la crisis ha demostrado que los planes de pensiones no son ni seguros ni eficientes para garantizar una supervivencia decente durante la vejez. Los fondos de pensiones privados han perdido el 20% de su valor en 2008, y varios promotores de fondos de pensiones no pudieron devolver a los subscritores el dinero que les habían sustraído con la promesa de una futura pensión. La tendencia no ha mejorado de forma suficiente en 2009 (esto son datos oficiales de la OCDE, que cualquier ciudadano puede consultar en el documento: “Pensions and the crisis – How should retirement income system respond to financial and economical pressure”, 2009).

En el frente de las pensiones públicas (a las que la Comisión dedica solo una parte minoritaria del “Libro Verde”) las cosas no van mucho mejor. Los presupuestos de la Seguridad Social se ven afectados por el aumento de la deuda debido al aumento del desempleo y a la reducción de crecimiento económico. Es interesante que el Libro Verde no mencione el rescate de los bancos como causa de los desequilibrios de las cuentas públicas de muchos países, rescate a menudo obligado por la amenaza de que los bancos no pudieran hacer frente a sus obligaciones con los futuros pensionistas. Pero hay un vínculo directo entre las dificultades de la cajas públicas y los planes de pensión privados, ya que estos últimos han gozado de generosas ayudas fiscales para animar a posibles “clientes”. Esto ha llevado a “unos pocos gobiernos” a la radical medida de “detener o rebajar las aportaciones a los planes de pensiones privados para mejorar las finanzas de los planes públicos”, una medida que la Comisión ve con recelo.

La Comisión -como siempre muy atenta a los equilibrios institucionales en la Unión- subraya que la erogación de las pensiones es responsabilidad de los estados. Sin embargo el Libro Verde menciona por lo menos dos ejemplos donde al poder de supervisión de la UE ha faltado a su deber de proteger a los ciudadanos de lo vaivenes del mercado. La Directiva sobre insolvencia de la UE, por ejemplo, reconoce en un principio el derecho de los empleados a pensiones complementarias en caso de insolvencia del empleador. Sin embargo, los Estados no están obligados a financiar estos derechos, ni a ofrecer una cobertura financiera total. La Directiva sobre fondos de pensiones de empleo y la Directiva sobre seguro de vida, por sus partes, contienen solo “requisitos de harmonización mínima” y la Comisión reconoce que los tratamientos nacionales son muy diferentes, lo que significa aceptar el “dumping social” entre los pueblos europeos.

La Comisión subraya también que los sistemas de pensiones y sus futuras reformas deberán ser coherentes con la Estrategia 2020, que ha remplazado la fracasada Estrategia de Lisboa. Esto en la práctica significa dos cosas: que los sistemas de pensiones deben contribuir en la lucha en contra de la pobreza – objetivo loable; y que se exigen tasas de empleo muchos más altas de las actuales en rango de edad entre los 55 y 65 años si se quiere conseguir el objetivo de un 75% de empleo en la UE.

Sí, por qué el principal problema que amenaza la sostenibilidad de los sistemas de pensiones según el Libro Verde, no es la especulación financiera que puede volatilizar en un día todos los ahorros que un trabajador haya confiado a un plan de pensiones privado su futuro bienestar. El problema es que la ciudadanía de la UE no trabaja lo suficiente. Y sí que nos hemos esforzado en los últimos años. La edad media de salida del mundo del trabajo en la UE era 61,4 años en 2008 en contra de un 59,9 años en 2001. En España hemos pasado de los 60,3 en 2001 a los 62,6 años en 2008. La comparación con los demás países de la actual UE es interesante. En 2001 España ocupaba el puesto número 12 entre los países donde más tarde los trabajadores se jubilan. El 2008 España había subido al puesto numero 7. El viejo dicho de que España es el país de la siesta y de los vagos parece que ya hace años que ha perdido vigencia.

Esta extensión brutal de la vida laboral no es suficiente, nos dice la Comisión. La población europea en edad de trabajar empezará a reducirse en 2012. Si hoy en día hay cuatros personas en edad de trabajar para cada persona mayor de 65 años, solo habrá dos en 2060. “La situación es insostenible”, nos dice el Libro Verde. Estas estimaciones son totalmente erróneas y sesgadas, como ATTAC he venido demostrando desde hace varios años (vea, por ejemplo, el libro publicado por ATTAC-España: “¿Están en peligro las pensiones públicas?” http://www.scribd.com/full/27739006?access_key=key-jydhk73u2fcds25mnm6). Las estimaciones sobre el incremento del gasto en pensiones como porcentaje del PIB que la Comisión baraja para justificar la futura “insostenibilidad” de los sistema de pensiones son más bajas de las que ATTAC España discute en sus publicaciones. El porcentaje del PIB en pensiones aumentaría entre 2006 y 2060 según el Libro Verde del 2% como promedio en la UE, y del 4.5% en España. Pero en su Libro Verde la Comisión añade otro elemento “cualitativo” absolutamente discutible. Las sociedades “envejecidas” reducirían su potencial de crecimiento económico; es como decir que quien trabajará en el futuro será menos productivo ya qué habrá más viejos.

Entonces, ¿qué propone la Comisión para afrontar el reto de la presunta “insostenibilidad” de los sistemas de pensiones? Como ya estamos acostumbrados en los documentos de la UE, se propone reincidir en las políticas que muchos daños ya han hecho a los derechos de l@s trabajador@s y de l@s pensionistas:

“Mejorar le responsabilidad individual con respecto a los resultados”, a decir dejar las pensiones íntegramente en mano de los mercados financieros, y quien tiene la suerte de elegir el fundo de pensión que no quiebra, podrá sobrevivir. Los demás, mala suerte …

Mejorar el rendimiento de los mercados financieros

Retardar la salida del mercado de trabajo

Ampliar el acceso a los planes complementarios

Mejorar el reparto del riesgo entre participes y proveedores de los planes de pensiones privados a través de … ¡seguros colectivos!, a decir sin tocar los escandalosos beneficios que entidades bancarias y de seguro siguen teniendo en plena crisis, y añadiéndoles una fuente de negocios más

Mejorar el acceso de los trabajadores transfronterizos a derechos de pensión complementaria

El derecho a unas pensiones decentes para todos los ciudadanos, garantizadas por los poderes públicos, queda sepultado bajo los escombros de la historia.

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