lunes, 31 de enero de 2011

González y Botín instaron al Gobierno a intervenir en las cajas en una reunión secreta

31/01/2011 El Confidencial

Está claro quien manda
Zapatero junto a los presidentes del Santander, Emilio Botín (d), y BBVA, Francisco González (EFE).

El anuncio por la vía de urgencia de la nacionalización de las cajas de ahorros que no tengan unos niveles adecuados de solvencia tiene su origen en una reunión que mantuvieron los directivos de más alto rango de BBVA y de Banco Santander en la última quincena de diciembre con el Gobierno. En dicho encuentro, los dos mayores bancos del país exigieron a Salgado tomar medidas inmediatas ante el cerrojazo de los mercados a cualquier institución financiera española.

Así lo aseguran fuentes conocedoras de esa cita, sobre la que ni BBVA ni Banco Santander han querido hacer ningún comentario. En esa reunión, que se produjo días después del encuentro en la Moncloa con los cerca de 40 mayores empresarios del país, la entidad dirigida por Francisco González y la presidida por Emilio Botín instaron al Ejecutivo a acelerar la segunda etapa de la reestructuración de las cajas de ahorro. El motivo era que los principales inversores institucionales, sobre todo fondos de pensiones americanos, les habían castigado sin distinción, sin discriminar su menor exposición a la economía española respecto al resto de bancos y cajas, su internacionalización, su nivel de solvencia y su liquidez.

Prueba de esta situación fue que BBVA se derrumbó casi un 40% en bolsa en 2010, mientras que Santander cayó en torno al 31%. En ambos casos, los segundos mayores desplomes en la última década, tan solo superados por los hundimientos que registraron en 2008 tras la quiebra de Lehman Brothers y AIG.

Por si fuera poco, en diciembre, la agencia de calificación financiera Moody´s amenazó con bajar el rating de 30 entidades financieras españolas, así como de sus emisiones de deuda con aval del Estado, después de hacer lo mismo recientemente con la calificación del Reino de España. Entre esas instituciones estaban BBVA y Santander, a los que se metía en el mismo saco que a entidades con más problemas de solvencia como Caja Madrid, Bancaja, Caja España y CaixaCatalunya.

Como hiciera el pasado miércoles, Elena Salgado salió al paso en TVE donde dijo que Moody's debía reconocer que el sistema financiero español en su conjunto es de los más sólidos de Europa y que la advertencia de la agencia constituía simplemente un ejercicio de simulación. La firma sostenía que la capitalización, rentabilidad y acceso a los mercados de financiación de la banca española "permanecerán débiles", debido a las dificultades económicas, el progresivo deterioro de los activos y los planes de austeridad fiscal del Gobierno.

Dicho y hecho. El 4 de enero, BBVA pidió a los inversores institucionales que le comprasen una emisión de cédulas hipotecarias a tres años por importe de 1.200 millones. La consiguió vender con amplitud, pero para ello tuvo que ofrecerles un tipo de interés del 2,25%, un 15% más alto que cuando colocó 2.000 millones en verano y casi tres veces más que doce meses antes. Santander hizo lo mismo un día después y tuvo que abonar también un 2,25%, un 55% más que en abril de 2010.

“Fue la prueba del algodón”, indican fuentes financieras, las cuales indican que parte de los 1.000 millones que emitió el grupo de la llama roja se lo tuvieron que quedar los propios bancos colocadores porque no encontraron suficientes inversores para suscribir los títulos. “Si los mercados no nos prestan, no podemos prestar. El sistema se hunde y la economía también”, fue el mensaje que ambos bancos le enviaron al Gobierno en la citada reunión, en la que invitaron al equipo de José Luís Rodríguez Zapatero a tomar medias urgentes de manera unilateral.

Tanto Santander como BBVA habían reiterado a los analistas que su dependencia de la economía española oscilaba entre el 27 y el 33%, respectivamente, y que el resto de los ingresos procedían principalmente del Reino Unido y Brasil –en el caso del primero- y de Estados Unidos y México, en el caso del segundo. Una defensa que no caló hasta que el Gobierno comenzó a filtrar en la segunda semana del presente mes de enero que iba a obligar a las cajas a poner negro sobre blanco y a intervenirlas para que el tumor de las que tuvieran grandes problemas no se extendiera al resto. El anuncio ha tenido un efecto inmediato: BBVA se ha revalorizado un 20% y Santander, algo más de un 13%, Popular, Bankinter y Sabadell también se han apreciado entre un 14 y un 18%.

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