lunes, 6 de diciembre de 2010

Los 442 expedientes abiertos a controladores pueden desembocar en su despido definitivo

06/12/2010 La Voz de Galicia

Los que abandonaron sus puestos de trabajo sin justificación se enfrentan también a diferentes acciones judiciales penales y civiles. El Gobierno cree que ha ganado el pulso, pero no descarta pedir la prórroga del estado de alarma si es necesario

Una vez recuperada una relativa normalidad en los aeropuertos españoles, llega la hora de exigir responsabilidades a los controladores que provocaron el caos, cerraron el espacio aéreo y estropearon las vacaciones a más de medio millón de viajeros. Después de declarar el estado de alarma por primera vez en la historia de la democracia, el Gobierno considera que ha ganado el pulso y está dispuesto a mantener la mano dura. «Ahora toca hacer justicia», dijo ayer en rueda de prensa el ministro de Fomento, quien aseguró que la huelga salvaje no podía «quedar impune». Así, anunció que Aena ha abierto expedientes disciplinarios a 442 controladores -la quinta parte del colectivo- que abandonaron sus puestos de trabajo, muchos de los cuales ya habían sido notificados.

José Blanco explicó que la resolución de los expedientes puede dar lugar a diversas soluciones: archivo, suspensión de empleo y sueldo o el despido definitivo. Dependerá de cada caso individual, ya que algunos de los trabajadores adujeron enfermedades y otros, que ya habían cumplido su tope máximo de horas anuales. Blanco aseguró que mientras dure el estado de alarma las negociaciones laborales con el colectivo, con los que se discute un nuevo convenio, quedan suspendidas.

«Quien le echa un pulso al Estado, pierde», dijo por su parte Alfredo Pérez Rubalcaba, que insistió en que la «irresponsabilidad» y la «tropelía» «no les van a salir gratis». Al margen de los expedientes abiertos por Aena, los controladores se enfrentan a las acciones abiertas por las fiscalías y a las demandas de los afectados.

Rubalcaba justificó la declaración del estado de alarma y dijo que el Gobierno está dispuesto a prorrogar sus 15 días de vigencia si fuera necesario, para lo que tendría que pedir autorización al Congreso. En todo caso, reiteró que «una protesta con esta virulencia no volverá a ocurrir nunca más en España». Descartó que las protestas se puedan reproducir dentro de dos semanas, en plenas fiestas navideñas, ya que «a los controladores no les va a salir gratis» lo que han hecho y, además, con las reformas introducidas ahora, deben pasar un reconocimiento médico en las mismas torres de control que certifique sus bajas.

Asimismo, negó las acusaciones de algunos controladores, que dijeron que habían sido obligados a trabajar a punta de pistola. «Es sencillamente inimaginable», sentenció. Y resaltó que Zapatero ha estado en todo momento al frente de la nave y ha sido quien ha tomado las decisiones.

Problemas

Aunque la normalidad fue volviendo ayer a los aeropuertos, donde trabajaron el 97% de los controladores, aún había problemas, ya que los viajeros que se quedaron en tierra el viernes y el sábado tienen que ser reubicados en otros vuelos. Esto motivó las protestas de cientos de pasajeros que seguían atrapados en Barajas después de tres días sin poder volar a sus destinos.

Pese a la progresiva normalización del tráfico aéreo, el día y medio que ha durado el colapso ha provocado unas pérdidas que solo en el sector turístico superarán los 250 millones de euros, según el presidente de la asociación de agencias viajes.

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