martes, 24 de agosto de 2010

Los alcaldes incentivan a los agentes de la ORA para que pongan más multas

24/08/2010

El éxodo estival toca a su fin y el mejor consejo que se les puede dar a los que vuelven a pisar el asfalto es que lo hagan con la guardia en alto.

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Su último convenio colectivo contempla una subida salarial del 6,8% y un plus de 25 euros mensuales por consecución de objetivos, casi un 25% superior al registrado en el último acuerdo.

Tras esta revisión, el sueldo mínimo garantizado para 2010 queda establecido en 12.500 euros anuales, una retribución mínima que luego cada consistorio puede rebasar. Hay que tener en cuenta que estos trabajadores –empleados por subcontratas, pero cuya labor redunda en favor de las cuentas públicas de los ayuntamientos– tienen condiciones laborales especiales: su jornada anual está fijada en 1.731 horas –la cifra no se revisa desde 2006–, es decir, en el hipotético caso de que trabajasen todo el año completo, tocarían a 5 horas diarias.

Los más incentivados
Llama la atención que los técnicos superiores, jefes de servicio y demás personal contratado para la supervisión de que se cumplen las ordenanzas de aparcamientos –una cadena que abarca desde al programador de las máquinas situadas en las aceras, hasta los gruístas que se llevan un coche mal estacionado– disfrutarán de una subida mucho más modesta: del entorno del 2%.

Así, un jefe de servicios pasa de cobrar 16.461 euros anuales, en 2009, a 16.790 euros este ejercicio. Una mejora similar es la que atañe a los inspectores, que cobran ahora 12.399 euros, 243 más respecto a las tablas salariales de 2009.

Los ayuntamientos saben que la pieza clave para garantizarse los ingresos vía multas pasa por tocar la tecla de los revisores que están a pie de calle. De ellos depende el éxito de la recaudación, ya que deciden a qué coche se le extiende una denuncia o con cuál se hace la vista gorda para alegría de su conductor.

Las prisas para mejorar las condiciones de este colectivo son evidentes, si se tiene en cuenta que sus tablas salariales no se revisaban desde hace cuatro años (hay que remontarse a marzo de 2006).

Es, curiosamente, con la irrupción de la crisis y el vacío de las arcas cuando el colectivo recibe un empujón, con un nuevo convenio publicado en el BOE este domingo y que refleja una mejora de 2.300 euros en relación al anterior. Pero no todo son regalos. La presión sobre su trabajo ha crecido hasta el punto de que en las grandes urbes cada vez es más común la figura del inspector vestido de paisano para supervisarles.

Esta iniciativa surgió como un tirón de orejas al personal, desmotivado a ir a la caza del infractor a cambio de unas condiciones laborales que no les seducen.

La alarma por este supuesto pasotismo fue in crescendo cuando salió a la luz que en ciudades como Vigo incumplir las ordenanzas de aparcamiento es casi un juego de niños. Basta con colocar el ticket frente al asiento del copiloto, pues los revisores no suelen dar la vuelta para comprobarlos o si un usuario deja la plaza antes de cumplir el tiempo máximo por el que ha pagado, puede dejar su ticket a otro. Incluso llegaron a proliferar los distintivos falsos, que pasaron desapercibidos por los controladores.

La jerarquía reina detrás de cada denuncia
El técnico
Se responsabiliza de las máquinas expendedoras de tickets y la señalización horaria. Su labor se apoya con el ayudante de conservación, que vela por la limpieza de los aparatos.

El inspector
Supervisa el trabajo de los controladores de la zona azul, por lo que puede estar en la calle. Se le requiere “máxima discreción” en su tarea.

El que denuncia
El controlador raso es el que tiene que verificar si los vehículos estacionados en la zona regulada lo hacen correctamente. Se encargan de hacer la denuncia o el aviso de denuncia correspondiente.

Gruístas y peones
Se dedican a la carga y descarga de vehículos que haya que retirar de la calzada.

Jefes e informáticos
Los primeros gestionan el día a día de las empresas subcontratadas por los consistorios para dar partes de denuncias. Los programadores resuelven problemas en las máquinas.

Expansión

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