miércoles, 25 de agosto de 2010

La deuda pública que todos los políticos ocultan

25/08/2010

El Gobierno tan sólo muestra una parte de las cuentas públicas. La deuda implícita (compromisos adquiridos) rozaba el 150% del PIB en 2005 tan sólo en pensiones, y seguirá creciendo. El gasto público anual en pensiones y sanidad ascenderá al 25% del PIB en 2050, un 63% más.



M. Llamas

En un momento en el que Bruselas estudia la posibilidad de cambiar su metodología para calcular las cuentas públicas, llama la atención las trampas contables en las que incurren por norma los gobiernos de casi todos los países a fin de maquillar el insostenible coste que supone el mantenimiento del Estado de Bienestar.

Y es que, una cosa es la deuda reconocida por las autoridades y otra muy distinta la deuda implícita, es decir, el volumen de compromisos financieros presentes y futuros (pasivos) asumidos por los distintos gobiernos. La deuda pública total (oficial y oculta) que genera el Estado de Bienestar es, a todas luces, insostenible. Así, por ejemplo, un reciente estudio revela que la deuda pública real de Reino Unido asciende a 4,8 billones de libras, el 333% del PIB y casi seis veces la cifra oficial.

En el caso concreto de España, la depresión demográfica y el creciente envejecimiento de la población supondrán un aumento constante del gasto público en pensiones y sanidad, dos pilares básicos del modelo sociopolítico vigente en la actualidad.

Así, no por casualidad, el Gobierno ha planteado una reforma del sistema de pensiones para retrasar la edad de jubilación y recortar las prestaciones futuras e, incluso, estudia seriamente la posibilidad de establecer el copago sanitario, al igual que han anunciado otros países europeos. La crisis económica tan sólo ha acelerado la necesidad de abordar una serie de reformas estructurales que, tarde o temprano, tendrían que ser planteadas a la opinión pública.

Así, si bien la deuda pública oficial se aproxima al 58% del PIB, la real (sumando algunas de las partidas que no se contabilizan) asciende al 75%, según datos del propio Banco de España. Pero la situación aún es mucho más grave si se tiene en cuenta el volumen de gastos comprometidos a medio y largo plazo (la denominada deuda implícita), sobre todo, en pensiones (deuda contraída con los jubilados presentes y futuros).

Algunos informes muestran el drama financiero de las cuentas públicas. Tan sólo en este ámbito, la deuda pública comprometida en pensiones ascendía al 147% del PIB en 2005, según la Comisión Europea (CE). El problema es que el coste del sistema público de pensiones seguirá en ascenso durante las próximas décadas, hasta alcanzar, como mínimo, el 194% del PIB en 2050 (un 30% más), según estas mismas estimaciones.

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