jueves, 29 de julio de 2010

Extremos climáticos agravan el hambre en Guatemala

29-07-2010

Danilo Valladares
IPS


"Un 75 por ciento de la comunidad permanece entre el agua. El maíz, el plátano, la okra (quimbombó), el pasto, todo se perdió", relató a IPS José Asencio, en la aldea de Santa Ana Mixtán, en el sur de Guatemala, el área más afectada por el paso de la tormenta tropical Agatha.

Para sobrevivir, sus pobladores pasaron a trabajar a cambio de víveres. "Estamos reforzando la borda (el borde) de los ríos Coyolate y Mascalate, y el alcalde nos apoya con raciones de comida, aunque tenemos dos semanas de no recibir nada porque se acabaron las reservas", explicó.

Asencio aseguró que la escasez de alimentos y de trabajo por los trastornos climáticos y las inundaciones, empeoraron la situación de las 373 familias de la localidad, situada dentro del municipio de Nueva Concepción, en el departamento de Escuintla, en el extremo sur del país.

En la comunidad de Madronales, del costero municipio de Ocós, en el departamento suroccidental de San Marcos, el drama se repite. "Se inundaron las siembras de maíz y plátano, necesitamos que nos apoyen con alimentos", dijo a IPS Amparo Barrios, una lideresa local.

Al paso de Agatha las plantaciones que dan sustento a unas 210 familias quedaron bajo las aguas y "de lo poco que nos había quedado se encargó la tormenta Alex", que afectó al país un mes después, se lamentó.

Al abandonar Guatemala el 30 de mayo, Agatha dejó tras ella 165 personas fallecidas y más de 100.000 damnificados. Un mes más tarde, Alex sumó otras dos víctimas mortales y más de 2.000 afectados, según la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres.

Estos fenómenos naturales también golpearon a El Salvador y Honduras, donde al menos 29 personas murieron y miles resultaron damnificadas, según los organismos de socorro.

Pero la más vapuleada por ambos ha sido Guatemala, una de las naciones más pobres de América Latina. La mitad de su población vive en pobreza y 17 porciento subsiste en la indigencia, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

"El problema del cambio climático está exacerbando las condiciones de pobreza y extrema pobreza en el país y a las personas menos favorecidas se les está complicando más la vida", dijo a IPS Carlos Mancilla, director de la Unidad de Cambio Climático del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales.

Las inundaciones no son la única preocupación. Paradójicamente, uno de los fenómenos crónicos más complejos del territorio guatemalteco es el de la sequía del llamado corredor seco, en el norte y este del país.

"El problema de la adaptación a la sequía no es tan fácil como sucede con las inundaciones. ¿Cómo se recupera el tejido social que quedó afectado por la sequía? ¿Qué pasa con la migración del jefe de familia?, mientras que si se cae un puente por las lluvias se coloca y ya está", dijo Mancilla.

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