miércoles, 14 de julio de 2010

El poder incontestado del lobby de Israel Manejan a EE.UU. a su antojo

14-07-2010

James Abourezk
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens



Tomé en mis manos una copia de las memorias escritas por el antiguo director de la CIA, George Tenet. En la primera página del prefacio del libro, el señor Tenet describió cuál era la situación el día después de la destrucción de las torres del World Trade Center como resultado de las acciones terroristas del 11 de septiembre de 2001.

Cito al señor Tenet:

“Todo esto me preocupaba considerablemente al caminar bajo la marquesina que conduce al Ala Oeste y vi a Richard Perle que salía del edificio cuando yo estaba a punto de entrar. Perle es uno de los padrinos del movimiento neoconservador y, en aquel entonces, jefe del Consejo de Política de Defensa, un grupo asesor independiente conectado al secretario de defensa. Nuestra relación era más que pasajera. Cuando las puertas se cerraron detrás de él, nos miramos a los ojos y nos saludamos con la cabeza. Yo acababa de llegar a la puerta cuando Perle se volvió en mi dirección y dijo: ‘Iraq tiene que pagar un precio por lo que ocurrió ayer. Ellos tienen la responsabilidad.’ (El uso de cursiva es mío)

“Me quedé atónito pero no dije nada. Dieciocho horas antes, había echado un vistazo a manifiestos de pasajeros de los cuatro aviones secuestrados, que mostraban más allá de toda duda que al-Qaida estaba tras los ataques. Durante los meses y años siguientes, examinamos cuidadosamente el potencial de un papel colaborador de patrocinadores estatales. La inteligencia de entonces y ahora, sin embargo, no muestra ninguna evidencia de complicidad iraquí.”

La idea de que los consejeros neoconservadores de George W. Bush –incluido Perle– lo convencieron de que EE.UU. debía invadir Iraq recibió una cierta atención después del inicio de la guerra iraquí. Pero que yo sepa, nadie, ni en la política ni en los medios, mostró demasiado interés, para no descubrir que los que querían invadir Iraq, no pensaban en los intereses de EE.UU., sino en los de Israel.

Nunca hubo una amenaza de Sadam Hussein a EE.UU. Era una amenaza para su propio pueblo, pero no para nuestro país, un hecho que se volvió mucho más claro a medida que progresaba la guerra. Pero los críticos de Bush hicieron todo menos implicar los intereses de Israel como una razón para la invasión de Iraq. Mucha gente cree, y me incluyo, que Israel quería eliminar a Sadam porque, aunque no constituía una amenaza militar para Israel, era una amenaza política. Era alguien, como Hizbulá, que se interponía en el camino de la hegemonía de Israel sobre todo Oriente Próximo.

(Enlace reparado)
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