sábado, 17 de julio de 2010

BP se hunde en aguas profundas

17-07-2010 por John Gapper

En una época, las siglas BP reemplazaban simplemente a British Petroleum. Bajo el mandato de John Browne, su ex consejero delegado, fue Beyond Petroleum (más que petróleo). En la actualidad, es más bien algo así como Blame the Past (culpa al pasado).


La erupción de petróleo en el Golfo de México, que amenaza con causar graves daños medioambientales, podría suponerle a BP costes económicos de 10.000 millones de dólares (7.600 millones de euros) en términos de dinero y perjuicios mucho más graves para su marca, con Tony Hayward, el sucesor de Lord Brown, al frente.

BP ha insistido en que asume la responsabilidad de la crisis (tal y como debe hacerlo bajo la legislación estadounidense, como propietario del petróleo) y ha puesto en marcha una costosa operación de limpieza. Sin embargo, también ha culpado de la situación a Transocean, el operador de la plataforma petrolera Deepwater Horizon, y mostrado el contraste entre su actual forma de operar y la trayectoria de la empresa bajo Lord Browne.

Tiene algunos puntos a su favor. Transocean explotaba la plataforma en nombre de BP, y Hayward ha intentado durante los tres últimos años transformar a BP y convertir una deslumbrante máquina de cerrar acuerdos con una disciplina de funcionamiento inadecuada en una empresa que priorice la seguridad. Puede perdonársele si, en privado, considera el desastre de Deepwater una espantosa ironía.

Pero esa defensa ignora un aspecto. La explosión de la plataforma no es tanto un recordatorio del legado de BP como un ejemplo de los peligros para la seguridad y el medio ambiente que afrontan tanto ella como otras “grandes” petroleras realizando perforaciones en ubicaciones tan difíciles. La toma de riesgos no es algo del pasado que hayan superado; es lo que tienen que hacer.

La cruda realidad es que, no importa quién cometiera el pecado original, el petróleo lleva dos semanas fluyendo en el Golfo de México a 1.500 metros bajo el nivel del mar sin que BP haya podido contener la fuga. Esto no dice mucho en favor de una empresa que alardea ante inversores y gobiernos de su experiencia en perforaciones marítimas.

Además, pese a que el accidente de la plataforma Deepwater es indudablemente grave, no es tan malo como podría haberlo sido. ¿Qué habría sucedido si una explosión similar hubiera hundido la plataforma petrolera de BP Thunder Horse, un gigante de 5.000 millones de dólares del tamaño de un estadio de fútbol, con casi 300 personas a bordo, y que extrae 250.000 barriles de petróleo diarios?

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