miércoles, 21 de julio de 2010

2010-2030: El Futuro según la Fundación Rockefeller

21/07/2010

Por Paul Joseph Watson y Steve Watson
Pandemias globales que matan a millones, cuarentenas obligatorias, puestos de control, tarjetas de identificación biométrica, y un mundo controlado por el gobierno de arriba hacia abajo. Estas cosas no se escaparon de la superproducción de ciencia ficción más reciente, son parte de la visión de la Fundación Rockefeller de lo que el mundo podría ser dentro de 15 a 20 años bajo un nuevo orden mundial estrechamente controlado por la élite.

Este es uno de los cuatro escenarios para el futuro del planeta reseñado por el estudio de la Fundación Rockefeller, "Escenarios para el Futuro de la Tecnología y el Desarrollo Internacional", realizado en asociación con la Global Business Network.

Bajo el título "Lock Step", el escenario presenta, "Un mundo con un creciente control del gobierno de arriba hacia abajo y un liderazgo más autoritario, con innovación limitada y un cada vez mayor retroceso de los ciudadanos."

Después de que pandemia mundial H1N1 originada en gansos infecta al 20 por ciento de la población mundial y mata a 8 millones de personas, la economía se paraliza y los gobiernos imponen medidas autoritarias para responder a la crisis.

"Durante la pandemia, los líderes nacionales de todo el mundo han mostrado su autoridad e impuesto reglas y restricciones herméticas, desde el uso obligatorio de mascarillas hasta controles de temperatura corporal en la entrada de espacios comunes, como estaciones de tren y supermercados", afirma el estudio.

Es revelador que, incluso después de la pandemia se desvanece, estas medidas draconianas permanecen en su lugar y se intensifican, en tanto los líderes se arraigan "más firme en el poder" y los ciudadanos sacrifican voluntariamente su soberanía e intimidad, lo que conduce a "un mundo más controlado" gobernado por "estados paternalistas" que imponen tarjetas de identificación biométrica para todos los ciudadanos.

"La cooperación forzada" con acuerdos regulatorios globales allana el camino hacia la gobernanza global, incluso cuando después sobreviene una reacción de demostraciones públicas de "nacionalismo virulento".


El eco-fascismo llega a primer plano en el escenario "lock step", que discute la manera en que automóviles de "altas emisiones" serán prohibidos y todos los hogares se verán obligados a instalar paneles solares por ley.

La aplicación del autoritarismo de arriba hacia abajo provoca que la actividad empresarial decaiga y tiemble la economía, pero en 2025 la gente empieza a cansarse de "tanto control de arriba hacia abajo tanto y de dejar que los líderes y las autoridades tomen decisiones por ellos" y un “retroceso” organizado contra esta tiranía comienza a cobrar impulso.

"Incluso a aquellos que les gustaba la mayor estabilidad y previsibilidad de este mundo empiezan a desarrollar incomodidades y limitaciones por las estrictas normas y el rigor de las fronteras nacionales. La sensación es de que tarde o temprano, algo inevitablemente trastornará el esmerado orden que los gobiernos del mundo han trabajado tan duro para establecer", concluye el estudio.

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