domingo, 13 de junio de 2010

El desafío de los gobiernos antiimperialistas ante el Montaje VIH/SIDA

“El control de la ciencia y la tecnología, ha permitido a un grupo reducido de naciones el control de las principales corporaciones mediáticas que difunden los mensajes filtrados desde su centros de poder, imponiendo la censura cuando la difusión de la verdad puede mostrar la perversidad y crueldad con la cual actúan para preservar sus intereses al precio, incluso, de arrasar miles de vidas humanas y destruir naciones enteras”.
Declaración conjunta de las naciones integrantes
de la Alternativa Bolivariana para los pueblos de nuestra América.
Caracas, 3 de junio, 2007 [1].

“Quien no está contra ellos, está con ellos”.
Carlo Frabetti. Contra el Imperio, 78 [2].


Introducción
En 1975, Ivan Illich abrió su libro Némesis médica [3] con estas palabras: “la medicina institucionalizada ha llegado a convertirse en una grave amenaza para la salud”. Treinta y cinco años después, la amenaza se ha cumplido.
La superespecialización de la Ciencia, la aplicación irresponsable de la técnica, la falta absoluta de participación de los ciudadanos en la gestión de su salud, el control de los servicios sanitarios, la investigación y la formación e información por las multinacionales farmacéuticas, son algunos elementos de un modelo médico que no sólo no consigue solucionar los problemas de salud de la gente, sino que contribuye a agravarlos e incluso a crearlos.
Y es que en el contexto de la globalización imperialista, los problemas de salud no son cuestiones científicas o médicas, sino, por encima de todo, cuestiones de Poder.
En efecto: una disputa científica debería tener por objeto la búsqueda de la verdad; sin embargo una disputa de Poder tiene como objeto imponer una determinada idea independientemente de que sea o no verdad. En una controversia científico-médica se produciría un enfrentamiento entre argumentos; en una controversia de Poder, el enfrentamiento se produce en un nivel muy diferente definido de modo lúcido y sucinto en la cita de la Declaración de Caracas que encabeza este texto, o con las contundentes palabras del Subcomandante Marcos: “Este mito de la ciencia neutral no se derrumba con la bomba atómica” [4].
Ejemplo extremo de todo ello es el Montaje VIH/SIDA.

La “Pandemia VIH/SIDA” es un Montaje criminal [5]
En 1981, cinco casos de homosexuales inmunodeprimidos por la utilización continua de nitritos, y envenenados por un prolongado tratamiento antibiótico inmunosupresor, se convirtieron, por necesidades estratégicas de los CDC y otras agencias del aparato sanitario estadounidense, en los primeros casos de una “nueva enfermedad” presentada desde el comienzo como “contagiosa y mortal”.
Dos años después, Luc Montagnier presentó el supuesto aislamiento de un virus del que, no obstante dijo: “el papel de este virus en la etiología del SIDA deberá ser determinado” [6]. En 1997 reconoció en una entrevista realizada en el Instituto Pasteur que no había cumplido el requisito fundamental de aislamiento: “repito, no purificamos” [7]. En 2008 recibió el Premio Nobel por las dos cosas que no había hecho: aislar un virus y demostrar que era la causa del SIDA.
En 1984, la Ministra de Salud estadounidense anunció en rueda de prensa que el Dr. Robert Gallo había encontrado la causa del SIDA: un nuevo retrovirus que acabó llamándose “Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH)”. Entre 1990 y 1994, el Dr. Gallo sufrió cinco investigaciones de organismos estatales por presunto fraude en su descubrimiento. En 2007, la periodista Janine Roberts hizo públicas las pruebas definitivas [8]: Gallo alteró los resultados de su equipo para presentar como aislamiento experimentos fracasados (ver ilustración).
Todos y cada uno de los elementos que intervienen en la llamada “Pandemia VIH/SIDA” son falsos. Hay información científica, médica, epidemiológica, periodística, testimonial y jurídica rigurosa para demostrar que los tests, los protocolos hospitalarios, las estadísticas, los tratamientos, las campañas informativas y las políticas en torno al VIH/SIDA en su conjunto se apoyan en fraudes, interpretaciones erróneas o simples mentiras.
Veámoslo:

Seguir leyendo en el siguiente enalce:
http://saludypoder.blogspot.com/2010/02/el-desafio-de-los-gobiernos.html

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