lunes, 14 de junio de 2010

¿Cuál es límite entre la información y la traición en los EE.UU?


14/Junio/2010
Denunciar, criticar y publicar cualquier información que comprometa al gobierno de los EE.UU, se ha convertido en un dilema. Cualquier periodista està expuesto a ser acusado de traiciòn a la patria.

Recientemente el mundo periodístico se sorprendió como Helen Thomas, “Decana de los periodistas que cubren la fuente de información de la Casa Blanca”, era despedida del Servicio Informativo Hearst.

Según lo que publicaba la prensa estadounidense, el motivo obedeció a los comentarios antijudíos realizados ante una cámara de aficionado, de un joven hijo de un rabino, que las hizo públicas por internet y que fueron calificados por el Secretario de Prensa de la Casa Blanca, como “declaraciones ofensivas y reprobables”.

Al analizar el video, observamos las respuestas dadas por Helen Thomas, ante la pregunta: ¿Algo que decir sobre Israel? , la respuesta no se hizo esperar, sobre la cual, Helen contestó: “Dígales que se vayan de una vez de Palestina”… “Recuerde, esa gente está siendo ocupada”… “Y es su tierra. No es Alemania, no es Polonia”. “Que se vayan (los israelitas) a Alemania, Polonia o EE.UU”.

Por solo pensar en viva voz y decir la verdad sobre Israel, la periodista Helen Thomas, fue despedida del servicio Informativo Hearst y se le negó el acceso a la corresponsalía de la Casa Blanca de los Estados Unidos.

Existen otros antecedentes muy interesantes a este hecho y que poseen consecuencias más desagradables.

Hablamos del caso del periodista James Risen, corresponsal del diario New York Times. Autor del Libro denominado “La historia secreta de la CIA y el gobierno de Bush”. Un libro donde narra las operaciones de la CIA y el Servicio secreto Israelí, para detener el programa nuclear del gobierno Iraní.

El periodista fue llevado a juicio y acusado de revelar información secreta. Durante el juicio, se le exigió que señalara quienes fueron sus fuentes. Hoy en día, el tribunal de la causa, le ha recomendado abstenerse rigurosamente de efectuar entrevista a cualquier medio de publicación sobre el tema.

Otro hecho de importancia reciente, ha sido el caso emblemático del video colocado en internet, donde claramente se observa el asesinato por parte del ejército estadounidense de niños y adultos iraquíes, que estaban en compañía de periodistas de la agencia Reuters. Los supuestos responsables, de colocar el video en la red, han sido detenidos y otros se les mantienen en constante seguimiento y vigilancia por parte de la CIA. Hablamos del soldado Bradley Manning, analista de inteligencia del ejército de los EEUU (quién fue detenido en Bagdad) y del analista en informática Adrian Lamo (vigilado actualmente por la CIA), co-creador del web side WikiLeaks. org. Sitio donde fue expuesto el video que compromete al Ejército de los EE.UU de dicha masacre y que el gobierno por supuesto niega.

Estos ejemplos y muchos otros mas, conocidos a nivel mundial por todos los medios posibles, dan muestra de la forma en que los gobiernos de las grandes potencias se comportan ante las realidades comprometedoras de su política de intereses.

Denunciar, criticar y publicar cualquier información que comprometa al gobierno de turno de los EE.UU, se ha convertido en un gran dilema. Según la política de Seguridad Nacional que se aplique a la información que haya sido puesta en evidencia a la opinión pública, ellos manejarán la situación, acusando o no al periodista y convirtiendo su acción en traición a la patria.

En los casos menores, despiden o hacen que despidan del medio de información al periodista, tal como hicieron con la Sra. Helen Thomas.

Entonces cabe preguntarse: ¿Cuál es el límite entre la información y la traición en los Estados Unidos?

Los hechos recientes, dan muestra de que no existen límites de la aplicación de la “supuesta” política de Seguridad Nacional, tal como es manejada en los Estados Unidos. Por la tanto, se valen de cualquier recurso para apartar de una vez por todas al periodista que ose escribir o pronunciarse ante un hecho de brutalidad criminal o genocidio generalizado.

Lamentándolo mucho, el pueblo estadounidense se ahoga en su propia ignorancia y desprecio hacia el resto de la humanidad, si es que esto se puede llamar de esa forma.

A pesar de que existan esfuerzos por parte de algunas personas de dar a conocer información al pueblo norteamericano, sobre los crimines que cometen sus gobiernos a través del uso indiscriminado de la fuerza, gran parte de ese pueblo prefiere permanecer sesgado.

Contribuyendo a que se cumpla con el famoso decreto de “Ley de Estrategia de Seguridad Nacional”, promulgada por la administración Bush.

Ahora bien, todo este enredo de “libertad condicionada de la información” (tal como yo lo he denominado) no termina aquí con estos hechos.

La actual administración Obama, ha tomado un paso más descabellado y peligroso para aquellos países en que sus democracias vienen siendo atacadas por no seguir los lineamientos de la Casa Blanca.

El Presidente Obama, pretende dar el ejecútese a una ley que hará de los EE.UU una especie de centinela de la libertad de expresión. Es decir, ellos determinarán que gobiernos son o no democráticos, en la libertad que se le pueda dar a cada medio (prensa, televisión, radio, etc.) de sus respectivos países, en el manejo de la información.

Mientras que en su propio territorio, el gobierno de los EE.UU., prohíbe a los periodistas informar sobre cualquier hecho o suceso que vaya en contra de los intereses de la política nacional e internacional de ese país.

Como verán, todo esto es una situación contradictoria. Donde se sigue demostrando la política del garrote.

Pero, cabe hacerse otras preguntas: ¿Qué harán los gobiernos que no sigan las políticas de la Casa Blanca? ¿Con qué escenario se van a enfrentar? ¿Qué les espera a los gobiernos, que traten de actuar en contra de cualquier medio de información afecto al gobierno de los EE.UU., y que atente con la estabilidad democrática a través de informaciones tendenciosas?

La cuestión es, que el gobierno de los EE.UU. seguirá con la política de ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga que se encuentra en su propio ojo.

Los hechos de abusos y arbitrariedades policiales, respaldadas con pronunciamientos judiciales, han hecho de los EE.UU. el país en que el periodismo no se puede ejerce con plena libertad. A pesar que traten de comportarse como el país con la democracia más perfecta del mundo.

Mientras tanto, los abusos en Guantánamo, las cárceles secretas de la CIA en Europa, los crímenes cometidos por las fuerzas de ocupación en Irak y Afganistán, los vuelos y bombardeos teledirigidos al norte de la India, los golpes de estados en Latinoamérica, las Bases Militares en Colombia, Panamá, Perú, Curazao, Aruba, Granada, Puerto Rico, Guatemala y El Salvador, como estrategia de control y doblegación de los pueblos del mundo, continuarán existiendo; y no se sabría nada de todo esto, si no se hubiera infiltrado información alguna y los periodistas valientes no la hayan hecho públicas.

Lic. Carlos Salazar.

Fuente:

http://www.kaosenlared.net/noticia/cual-limite-entre-informacion-traicion-ee.uu

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