domingo, 27 de junio de 2010

Ahora todos somos BP. Militarizando la Crisis Petrolera del Golfo.

27/06/2010

Un lenguaje de guerra en el Desastre del Golfo oculta una circularidad profética: petróleo y guerra se nutren, devastan el medio ambiente y nos hacen esclavos y cómplices de petro-déspotas.


En el Golfo, la pérdida constante (de petróleo) se ha transformado en guerra constante. Una calamidad de in-nombrable magnitud y, a su lado, una estraña militarización emergente al tiempo que el lenguage para manejar la crisis se transforma en lenguaje de guerra.

El lenguaje de guerra sale de las bocas de los oficiales locales, de la televisión, de los guardacostas y periodistas. Haciendo campaña frenética para proteger a Louisiana, el gobernador Bobby Jindal exorta a las cámaras de televisión: “Necesitamos ver que esto es una guerra...una guerra para salvar Luisiana...una guerra para proteger nuestro estilo de vida.”

Billy Nungesser, infatigable presidente de la congregación Plaquemines, implora a quien quiera escuchar: “Pelearemos esta guerra…perseveraremos para ganar esta Guerra.”

Para James Carville, estratega del Partido Demócrata en Ragin Cajun: “Esto es literalmente una guerra...esto es una invasión...Necesitamos escuchar a alguien decir “Habremos de pelearlos en las playas...””

El general retirado Russell Honore, testigo del desastre Katrina, insiste: “Necesitamos actuar como si esto fuera la Tercera Guerra Mundial. Tratar esto como una invasión...igual que como lo que decidimos sobre los terroristas. Tenemos que encontrar el petróleo y matarlo.”

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